viernes 26 de agosto de 2011

El mejor verano

Este ha sido, o está siendo, el mejor verano en mucho, mucho tiempo.

Tengo vacaciones (15 días) por primera vez en cinco años y medio, sin embargo, no es a causa de ello el sentir este verano como uno de los mejores. Tampoco me he ido de viaje. Y el tiempo, aquí en Galicia ha dejado mucho que desear.

Hemos tenido a los niños con nosotros el tiempo que nos correspondía y la verdad es que los hijos, en vacaciones, son mucho más agotadores. Se aburren y tiran de uno todo el tiempo pensando que tenemos la misma energía que ellos. Por eso, cuando se van con sus otros progenitores, es como si te quitaran un peso de encima; el estado de alerta se apaga y cuerpo y mente se relajan.

El hijo mayor de mi pareja (todavía no me siento cómoda poniendo "mi hijo mayor" quizá porque me veo más como una buena amiga que como su madre, que ya tienen una) habló conmigo cuando le volvieron a tocar las vacaciones con nosotros (turnos de quince días) y menos mal, porque la realidad es que yo seguía enfadada por la desconsideración y estaba dispuesta a ignorarlo si no se disculpaba. Le dije que no entendía por qué no avisaba de que no iba a dormir en casa si él sabía perfectamente que si decía que iba a dormir en casa de algún amigo nosotros no le íbamos a decir que no... y que si estaba enfadada era por la preocupación que me había causado pensando que había tenido un accidente... que había sido desconsiderado por su parte no pensar en nosotros, en que nos preocuparíamos. La charla nos sentó bien a ambos y las vacaciones transcurrieron sin sobresaltos.

Este verano he batido mi récord de playa en los últimos años, lo cual es todo un milagro... ya no solo por mi, sino también por este tiempecillo que estamos teniendo. También he hecho alguna cosa que pensé que nunca haría. Nada grave sino más bien audaz, pero aún así no dejo de sorprenderme a mi misma. Y no debería sorprenderme... o sea, a estas alturas no debería sorprenderme mi capacidad para cambiar y adaptarme o renovarme.

El caso es que no solo es el mejor verano, sino que siento que es la mejor edad. Con los 40 he alcanzado un nivel de seguridad y bienestar conmigo misma (no solo mental, sino también físico) que ni de coña desearía volver a los 20, ni tan siquiera a los 30. Cuando me miro al espejo es cierto que espero con temor esa primera "pata de gallo", pero al mismo tiempo pienso "Chica, estás estupenda" y me sonrío a mi misma... es una buena forma de empezar el día ;)

Eso sí, hay algo que no se me va de la cabeza: el presente es continuamente pasado. El tiempo se va tan rápido que es casi como si no lo estuvieras viviendo y ya lo hubieras vivido... y sientes la necesidad de apurarlo al máximo pues cuando quieras darte cuenta ya no podrás hacerlo.

Así que hay que aprovechar el día e intentar que esté lleno al máximo de ratos placenteros, y a ello voy a ahora... a hacer la compra, nada placentero, pero cuanto antes cumpla con las obligaciones, antes llegará mi tiempo para el placer :)

Besos y feliz fin de semana!!

lunes 1 de agosto de 2011

Tiempo sin escribir...

Tiempo sin escribir. El trabajo, la familia, el verano, la vida, lo dejan a uno sin tiempo para escribir o sin palabras que volcar en este contenedor.

El hijo mayor de mi pareja me está dando unos quebraderos de cabeza tremendos. Tiene casi 18 años y toda la rebeldía que ello pueda suponer... así que ahora entiendo a mis padres y se ha hecho realidad esa frase que mi madre me decía: "cuando tengas hijos me entenderás" (el caso es que él no es mi hijo, pero ahora entiendo a mi madre). Claro que ellos tuvieron la "suerte" de que a pesar de mi rebeldía, yo acataba las normas y negociaba con ellos, suerte que yo no estoy teniendo con este chaval que no está dispuesto a aceptar normas que pongan límites a su libertad aunque puedan ser por su bien y, desde luego, por el bien de la convivencia común.

Es un buen chico. De eso no tengo duda. Pero no se le pasa por la cabeza que uno pueda preocuparse cuando te levantas por la mañana y ves que él no ha regresado a casa. Y como no soy su madre, no puedo imponerle un castigo por su desconsideración. Porque la realidad es que si tal cosa la hubiese hecho mi hija, no dudaría en retirarle el permiso de salida en un mes. Por no hablar de la tremenda bronca que haría temblar las paredes del edificio. Como no he podido echarle la bronca, y ni tan siquiera se la han echado sus padres, ello supone que el cabreo me dure mucho más. ¿Soy demasiado exigente al pedir que se me avise si no se va a dormir en casa?.

La realidad es que las pocas discusiones que hemos tenido mi pareja y yo en nuestra convivencia son a causa de este chiquillo.

Por otra parte, yo soy la mala de la película, superando al malo-malísimo que hasta ahora era la pareja de su madre. Y he conseguido tal logro en muy poco tiempo de convivencia y con muy pocas normas: horario de llegada entre semana 22'30h; echar una mano en casa, lo cual supone no estar durmiendo hasta las 2, hora de comer (el fin de semana se hace la vista gorda, pues todos sabemos lo que agota la juerga). Con estas dos normas he conseguido hacerme con la medalla de oro en cuanto a maldad. Claro, ahora se hace necesaria una nueva norma que por lógica no pensé imprescindible especificarla: avisar cuando no se va a dormir en casa.

Espero que, con el tiempo, esto se normalice y mi hogar vuelva a ser el remanso de paz que era.


domingo 8 de mayo de 2011

Otra vez...


Cómo es la famosa frase? No hay dos sin tres?... Sea como sea, esta es la tercera y espero que a la tercera vaya la vencida.

Mi tercera qué? mi tercera convivencia con un hombre.

Me he divorciado dos veces. Y a estas alturas tengo que decir que ha sido una suerte que haya sido así, porque sino, no estaría con él.

Mi primer divorcio fue duro. Estaba muy enamorada y no conseguía entender qué había sucedido. Sin embargo, nunca he sido mujer de quedarme llorando por amores pasados, y enseguida rehice mi vida. No es que un amor se olvide fácil... es que la vida es aquello que nosotros queremos que sea, y yo no quiero que la mía sea un mar de lágrimas. Así que hago mía la famosa frase: no llores porque se ha acabado, sonríe porque sucedió... y sigo adelante.

El segundo divorcio fue tremendo. Una niña por medio. Las peleas legales resultaron emocionalmente agotadoras, así como la pelea por salir adelante con una hija y un negocio en tiempos de crisis. Sí, fueron tiempos muy duros... tiempos que me imagino me han hecho más fuerte.

Si algo he aprendido de mis dos divorcios es que lo mejor siempre está por llegar. Cada una de mis experiencias, buenas o malas, me enriquecen... probablemente, me enriquecen más las malas experiencias que las buenas.

Y ahora llega el tiempo de una tercera convivencia, cosa que en su momento me parecía imposible... pero por tropezar en piedras no dejaré de caminar y ver el futuro con optimismo.

Esta vez la cosa se complica. Ya no son solo dos. Uno más uno en este caso son cinco, o, si contamos a los perros, siete.

Voy a ser madrastra. Creo que me da más miedo eso que el hecho de volver a convivir con otro hombre... pero el amor es así, te cambia la vida en la forma que menos esperas (nunca había entrado en mis planes tener tantos hijos) y consigue que además estés convencido de que todo va a salir bien (evidentemente, si no tuvieses ese convencimiento no te embarcarías en dicho crucero).

Así que, que Dios reparta suerte, porque llevo tres semanas de convivencia... y han sido bastante moviditas.

NOTA: La foto que acompaña este texto son mi mano y la de él... no puedo evitar pensar que encajan a la perfección.

martes 3 de mayo de 2011

Mañana...

Mañana es una gran día, principalmente para mi hija :)

Todo comenzó cuando su profesora fue a una galería de arte a contemplar mi última exposición. Le gustó tanto que me pidió permiso para que sus alumnos realizasen uno de mis cuadros. Una cosa llevó a la otra y por dos miércoles seguidos seré profesora invitada en el colegio para dar un par de clases de dibujo a todos los alumnos de sexto. Pero, la cosa no queda ahí. El colegio ha decidido dedicar una de sus paredes a mi obra, tal cual las vienen dedicando a otros artistas como por ej. Kandinsky... si para mi es todo un honor, ya podéis imaginaros lo que supone para mi hija.

Y tengo que decir, que a pesar de que todos los días doy clases a mis alumnos, la cita de mañana me tiene un pelín nerviosa. Sé por la profesora y por mi hija, que los más de 70 asistentes esperan con ilusión mi asistencia... y da miedo que se puedan sentir defraudados.

Espero y deseo que todo salga bien, y conseguir lo que siempre intento, transmitir mi ilusión y amor por el arte.

lunes 11 de abril de 2011

Pon un artista en tu vida

Hace tiempo, cuando me estaba divorciando por segunda vez, acudí a la consulta de una abogada. Hablando con ella, y sin recordar cómo, va y me dice "los artistas son los peores". Mis ojos se abrieron de par en par. "Sí, tal y como te digo, ellos viven en su mundo y no hay forma de convivir con ellos, de colarse en ese mundo para que le presten a una atención". Y eso me lo estaba diciendo a mi. Parecía ser que su último marido era artista y esto la había dejado quemada con respecto a la personalidad de los artistas.

Es cierto que a lo largo de mi vida, las personas de mi alrededor que no comprendían mi forma de ser me tachaban de "rara". Cuando comencé a dedicarme profesionalmente a esto del arte, tal cosa dejó de suceder: en vez de rara, soy "artista"... y eso lo justifica todo, o sea, todas mis "rarezas". Cuando mi forma de ser, o de expresarme, resulta chocante me miran con cara de "claro, es que es artista...".

Y me estoy preguntando si mis ex-parejas pensarían igual que esta abogada. Desde luego, si hay algo que me decían y me dicen a menudo es que soy diferente, pero siempre he dado por hecho que es lo típico que se suele decir. ¿Somos los artistas más difíciles a la hora de convivir?. Si me guío por las estadísticas, mis estadísticas (dos matrimonios, dos divorcios), va a ser que sí. Y eso que yo nunca lo hubiese creído, porque yo, conmigo misma, me llevo muy bien... no se me ocurre otra persona mejor con la que convivir. Es cierto que los artistas podemos llegar a ser como una montaña rusa, pero eso conlleva una ventaja y es que esa rutina que muchos temen se mantiene alejada de nuestras vidas hasta el punto de verla como algo maravilloso y deseable.

Sí. Vivimos en nuestro mundo, pero yo creía que era el mismo mundo en el que viven los demás, con la particularidad de que podemos alcanzar tal nivel de concentración que conseguimos olvidarnos de que existe algo mas allá de nosotros mismos y aquello que estamos realizando.

Está claro, los artistas no somos fáciles de entender... pero también tenemos nuestras ventajas... o eso espero, porque ahora mismo no se me ocurre ninguna :P

domingo 10 de abril de 2011

Sigo viva...

La verdad es que tengo abandonadillo este blog. Por algún extraño motivo (o quizá no tan extraño para mi), me motiva más el tablero de escritura del WordPress, así que por allí sigo viva. Con lo cual, si os apetece, podéis visitarme en aquellos lares:


Podría hacer doblete y copiar entradas de uno a otro blog... pero debe ser que soy una vaga.
Saludos a todos y que tengáis una estupenda semana :))

jueves 24 de febrero de 2011

Resaca de enamorados...




El día de los enamorados ya ha quedado atrás, pero este año me he llevado una buena sorpresa, y no fue por mi, fue por mi hija.

Mi niña solo tiene 11 años... Y este año ha recibido su primer regalo de enamorados!!!!!. Cuando me lo contó por un momento hasta me asusté. Parece ser que el precioso regalo (un colgante y una pulsera) se lo hizo un niño que lleva enamorado de ella desde el año pasado, pero al cual ella no corresponde en sentimientos.

El niño en cuestión me da pena pues es duro eso de empezar con amores no correspondidos. Y mi hija... Ya estuve hablando con ella. Me gustó que me lo contara. Que confiara en mi. Demasiado a menudo veo, entre las alumnas que tengo de edad similar a mi hija, que mienten a sus madres (y padres), y me preocupa que ello me suceda a mi con mi hija. Está claro que tendrá que soltarme alguna mentira (la vida es así :P) pero espero que para lo importante nunca olvide que puede contar con mi comprensión.

Esto de educar hijos no es fácil, y ahora se acerca una de las etapas más difíciles: la adolescencia. Intento acordarme de la mía propia para poder entender mejor a mi hija, porque la verdad, eso de ser niño, pre-adolescente, o adolescente, no es fácil, y cuando ya estamos sumergidos en la vida adulta tenemos tendencia a olvidarnos de que a esas edades también existen problemas que de mayores nos parecerán tonterías, pero que en ese momento no lo son en absoluto.

En fin, quién dijo miedo habiendo hospitales?