viernes, 22 de septiembre de 2017

Menudo comienzo...

El lunes estuve de cumple... y la nueva edad ha comenzado de lo más peleona (desde el martes con fiebre).

Sí, con fiebre desde el martes y currando. Y hoy que es viernes, Dios, sigo sin soportar tragar y tengo que tragar por lo menos las pastillas que me quiten esto de encima... pero ya hace 3 días de antibiótico y no le doy visto el efecto. Mi agmídala derecha sigue totalmente blanca y enganchando el pinganillo ese que nos cuelga entre una y otra agmídala. 

Hoy me noto ligeramente mejor con respecto a la fiebre... sino no podría estar escribiendo (ya sabéis como es cuando está alta). Estoy muerta de frío a pesar de estar muy abrigada, pero por lo menos no tiemblo incontrolablemente.

Esto necesita reposo y cama... pero me preocupa que el día de enfermedad provoque que me quede sin el domingo de descanso. Y es que no tengo contrato, y mi situación económica era lo suficiente precaria como para aceptar esto: 12 horas y media, que suelen acabar siendo 13, seguidas, sin nada de descanso porque apenas me alejo del niño, el niño llora para que regrese a él, y su madre quiere "bebé feliz"... y como  estoy vigilada por cámaras... ni tan siquiera voy al baño tranquila.

Para mi mente, que necesita alimento constante... esto es todo un castigo. Para mi alma creativa esto es toda una tortura.

He dado mi palabra de permanecer hasta el 12 de octubre así, y después negociar condiciones. Porque la mujer se quedaba sola con todo: los dos restaurantes, el bebé... Y mi corazón, comprensivo, comprende a todo Dios y a veces se olvida de comprenderme a mí.

Hay que tener en cuenta que la enfermedad lo hace sentir a uno que no puede con nada. Cuando pase la enfermedad, lo llevaré mejor.

Y tengo que dejar de llegar 10 minutos antes al trabajo (manía de puntualidad exagerada)... porque nunca salgo a mi hora: la medianoche.

Como el bebé no es mío, no puedo enseñarle que en la vida a veces también se llora y no pasa nada, todo se acaba solucionando. Es hiperactivo.. pero por estar malacostumbrado en eso del sueño. El bebé necesita relajación, y la madre cuando él despierta hace todo lo contrario, excitarlo con juegos. Pero bueno, lo que importa es que conmigo consigue dormir, a sobresaltos, pero duerme. Yo no, porque si lo consigo tengo pesadillas en las que el bebé se cae de la cama (no tiene cuna)... y con cada sobresalto suyo me despierto yo (eso en la siesta... en el sueño de la noche, ya procuro no dormirme, porque la vez que me pasó la madre me propuso quedarme a dormir allí, y de repente sentí pánico).

Así que... es viernes... estoy más que agotada, además de enferma, y aun queda mañana sábado. Mi cuerpo suspira por meterse en cama y no salir hasta estar totalmente recuperado.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Aprendiendo...

Observo al bebé de 11  meses con el que paso 12 horas y media al día. Es un gran maestro sobre el inconsciente más puro. 

Él depende de los demás. Apenas tiene que hacer nada para que sus necesidades básicas estén cubiertas. Expresa sus emociones según las siente. Y es una esponja absorbiendo conocimientos. Los conocimientos que absorberá marcarán su vida posterior... y lo tengo en cuenta en todo momento. Sin embargo, también tengo que adaptarme a lo que la madre desea con respecto a su hijo, que no siempre considero lo más conveniente, pero respeto.

Hay por medio una cultura muy distinta, sobre la cual leo para poder comprender a los padres, con quienes apenas puedo comunicarme debido al idioma.

El bebé ya ha aprendido a decir "Om", el que se supone es el sonido perfecto por sus vibraciones altas (El significado de la palabra 'Om' ... Significa unidad con lo supremo, la combinación de lo físico con lo espiritual. Es la sílaba sagrada, el primer sonido del Todopoderoso, el sonido del que emergen todos los demás sonidos, ya sean de la música o del lenguaje). Por momentos veo su mirada que se pierde y tengo la sensación de que es como si meditara. Todavía no razona. Todavía no es consciente. Es emoción, intuición, conexión con lo que le rodea, observación... y a veces tengo la sensación de que ve algo que yo no veo.

El universo, en su inmensa sabiduría y generosidad, ha puesto este precioso reflejo ante mí.

No podemos salir al exterior. El piso es pequeño pero al mismo tiempo es como si fuera un enorme útero que nos sobreprotege de lo externo. Y sin embargo, la existencia eterna debe ser algo así como esa meditación que por momentos veo en el bebé. Bebé sensible a la energía que lo rodea.

Sigo aprendiendo a desaprender...

lunes, 11 de septiembre de 2017

Amar no significa querer...

No. Amar no significa querer. El amor no necesita poseer. El querer implica desear tener algo; posesión. Puedes decirle a alguien, te amo pero no te quiero... contigo soy feliz pero sin ti también.

Por eso, puedes amar y en cambio no querer tener a tu lado a la persona amada a partir del momento que consideras que es lo mejor para ti.

Con el paso de los años, y con los conocimientos adquiridos, has aprendido a amarte a ti misma, has cambiado y ya no esperas que nadie cambie; aceptas tal cual son a las personas y, llegado el caso, los dejas seguir su camino deseándoles lo mejor.

Es parte del aprendizaje del desapego... es la independencia emocional. Es el amor más incondicional de todos, y que también sientes por ti. Solo amándote a ti, puedes amar a los demás de la misma manera sin necesitarlos en tu vida.

Esto, aplicado a las relaciones de pareja, te hace tener en todo momento las ideas muy claras: estás mientras estás bien, y si eso cambia, ya no estás, porque sola siempre estás bien. 

Haber desarrollado mi comprensión del inconsciente, y sentirme todo el tiempo conectada, es lo mejor que me ha podido suceder en estos últimos años de aprendizaje. Aprendizaje que siempre será continuo, porque cuanto más sabes, más sabes que no sabes nada, y confías en todas las señales que recibes y que te van anticipando lo qué va a suceder... de forma que cuando sucede, ya estás preparada.

Son las 11:11h. Mi mochila está vacía porque no necesito nada, ya que mi alma está llena.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Echo de menos mi vida

Apenas tengo tiempo de escribir, de hacer nada... echo de menos mi vida.

He comenzado en un trabajo. Son 12 horas y media seguidas, sin descanso. Intento adaptarme, pero es difícil. Solo llevo una semana y estoy agotada y estresada.

Apenas puedo ver el cielo desde ese lugar, ese cielo que por momentos parece que se me escapa. 

Otro idioma que desconozco... la impotencia de no poder comunicar.

No hay tiempo para pintar, para escribir, ni tan siquiera para ser yo.

Y me pregunto que tengo que aprender de esta lección que me envía el universo.

viernes, 18 de agosto de 2017

Terrorismo

Tanta gente víctima del odio, del fanatismo, tanta, a lo largo de los años, a lo largo de la historia del mundo, y sin embargo no se aprende... y es triste... realmente triste.

El odio siembra odio y así, el mundo nunca cambiará. Solo impidiendo que el odio haga nido en nuestro corazón podremos hacer de este planeta un lugar mejor para convivir.

Mantengamos nuestra atención centrada en la cantidad de personas que no somos terroristas. Existe un inconsciente colectivo que necesita muchas personas sintiendo amor para combatir tanto odio.El odio a la primera persona que hace daño es a quien lo siente y se suma a ese inconsciente colectivo lleno de personas que odian algo o a alguien. 

El cambio comienza en uno. En que uno no sienta odio. Pongamos cada uno nuestro granito de arena y un mundo feliz dejará de ser una utopía.

(Lo siento Barcelona... mi corazón está con vosotros).

jueves, 17 de agosto de 2017

Alerta

Estoy en alerta, no sé si roja o de qué color, pero alerta.

Quizá son las experiencias de la vida, si que he debido madurar, el tener las cosas claras, o ese famoso crecimiento interior del que hablan. La cuestión es que una ya va de pies puntillas por las relaciones de pareja.

No quieres perder el norte que tanto te ha costado encontrar y que por momentos parece que vas a perder. Una parte de ti te está avisando de que te mantengas alerta, y es que siempre hay que tener en cuenta las lecciones que la vida le ha dado a una. Con lo cual, mejor despacio y con cuidado, sin perderse a una misma.

En algún momento llegaste a la conclusión de que tú eres príncipe y princesa, la pareja perfecta, y que estás completa. Y cuando conoces a alguien, tu príncipe se pone por delante para proteger a la princesa, porque él sabe de lo vulnerable que ella puede llegar a ser si entrega su amor.

El príncipe que eres, considera a su princesa lo más valioso del mundo, y la princesa confía en él porque sabe que la mantendrá a salvo. Y eso haces... mantenerte a salvo, alerta. Ahora sabes que cabeza y corazón tienen que estar de acuerdo.

Con lo cual, estoy alerta pero no se de qué color.

domingo, 13 de agosto de 2017

Presente

Solo existe el presente, y en este presente, somos tú y yo; un contigo, un conmigo, unos pasos acompasados al ritmo de nuestro corazón. Un presente, regalo, que eres tú para mí. Un presente en el que me siento comprendida en mis heridas, de las que me río por no llorarlas, y me pregunto por las tuyas para sanarlas.

Somos un presente en el que me gustaría regalarte la misma paz que yo siento al mirarte; paz que se convierte en llamas dependiendo del instante. Presente en el que los relieves de tu geografía son mi hogar, al que siempre quiero regresar.

Eres ese presente que me despierta las ganas de creer en ese futuro, que algún día será pasado a tu lado, después de ser ahora, después de ser siempre, después de ser eternidad... la eternidad que hay en tus ojos azules, azules como el cielo, azules como el mar... azules como todo aquello que representa lo celestial.

Somos un tú y yo presente, un contigo, un conmigo... haciendo camino al andar.