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lunes, 17 de diciembre de 2018

Navidad



Ayer hizo cuatro meses... Primera navidad sin ti.

Buscando en el baúl de los recuerdos encontré esta felicitación.

No solo me faltas tú, lo sabes... 

Estoy deseando que pasen estas fechas y todo vuelva a la normalidad... mientras tanto toca fingir que es una feliz navidad.

Estoy haciendo terapia. Consiste en ver comedias. Tengo que compensar con muchas risas la tristeza.

Que mierda, Sergi... purísima mierdita... este año el espíritu navideño está desaparecido en combate.  Menos mal que el tiempo se va volando y en nada toda esta pantomima se habrá acabado.

Parezco el ogro de la navidad, grrrrrrrr... jajajajajajajajaja (me ha dado la risa de verdad... menos mal que no pierdo la capacidad de hacerme reír).

Cariño, te echo de menos, mucho.


jueves, 18 de octubre de 2018

Dos meses

Querido Sergi:

La vida nos juntó a ti y a mí quizá por mi gusto a estar siempre en casa... y tú necesitabas alguien así.

Recuerdo cuando te llevaba conmigo al estudio de dibujo y pintura, para poder atenderte igual mientras daba las clases. Y tú tan feliz al igual que los alumn@s que también te adoraban.

Ya dos meses sin ti... y solo escribir eso, dos meses sin ti, ha llenado mis ojos de lágrimas y mi corazón de congoja, junto con la garganta que se me atraganta. Bueno... ya no es que se me hayan llenado los ojos de lágrimas... es que estoy llorando. Me lo permito poco, tú sabes, despisto a la tristeza manteniendo mi mente ocupada.

El lunes, haciendo la compra vi un peluche que me recordó a ti: un perrito de un color un poco parecido al tuyo, el tuyo es imposible de repetir, y también con las orejas largas... No eres tú pero lo compré para abrazarlo, como lo abrazo ahora mientras te lloro.

Lo he puesto en mi habitación/estudio, donde pinto y escribo, donde a ti también te gustaba estar, siempre a mi lado. Lo miro a él cuando te busco a ti, porque ver tus fotos aun me pone muy triste.

También está en el estudio, de adorno en mi mesa, la figurita del perro blanco con silla de ruedas que me regalaron cuando te comprara aquel colchón especial con parte del dinero que nuestros ángeles habían aportado.

Cancelé la exposición de cuadros que tenía acordada, por la falta de ganas, y decidí donar parte de ellos a una causa benéfica relacionada con vosotros, los ángeles peludos. Lo hice por ti y por mí, por lo agradecida que me siento a la labor de tanta gente que también son ángeles.

Bueno, dejo de escribir para dejar de llorar, que sé que a ti no te gustaba que llorase.

Te quiero, angelito... Dios... cómo te echo de menos, Sergi!!!