martes, 8 de agosto de 2017

Preguntas...

Suelo hacerme preguntas, y cuando creo haber encontrado la respuesta, la pregunta cambia. O cambio yo. No lo sé.

En este momento me estoy preguntando: ¿y si es miedo?. Miedo a mí. Miedo a perder la estabilidad emocional que da la soledad. Miedo a tener algo que perder.

Que me haga esta pregunta es la prueba de que debo estar madurando. Porque antes no me pensaba las cosas; las sentía y punto. Con lo bien que estaba yo en los columpios.

Pensar, en algún sentido no es bueno; puede dar lugar a la no acción por ser precavido y no arriesgar.

Si no arriesgas, no ganas, pero tampoco pierdes. Y la vida se vuelve una línea recta a la que llaman equilibrio. La experiencia te ha enseñado que en algunas cosas casi es mejor no arriesgar. Hay apuestas que son muy arriesgadas... lo arriesgado es emocionante... pero has madurado y ya casi prefieres no emoción-arte. La emoción la dejas para el arte, y todo es más seguro.

Si antes te gustaba tener pareja y que fuese tu inspiración, ahora te da miedo conocer a alguien que pueda inspirarte. Y es que a veces la inspiración sale  muy cara a la larga. Oh, sí!! también existe la inspiración del desamor... pero a esa prefiero mantenerla muy alejada.

Y así resulta que te conviertes en tu propia inspiración... porque un amor te ha hecho tanto daño, que ya te da miedo volver a apostar tu corazón (con la de loctite que gastaste en recomponerlo!!!).

Las experiencias de la vida te cambian, y te van enseñando que lo más importante es amarse a uno mismo, para que cuando una relación se acabe, no sientas que con ella se acaba tu vida. Y cuando te amas, vas y empiezas a pensar antes de actuar... debe ser que cabeza y corazón tratan de ponerse de acuerdo. Eso es coherencia. A no ser que el corazón encuentre las razones esas que la razón desconoce y lo mande todo a la porra, claro.

Así que ahora tengo una nueva pregunta que responder: ¿es miedo?.

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