martes, 8 de agosto de 2017

Nada volverá a ser igual...

Está amaneciendo y estoy despierta.

Recuerdo los tiempos en que dormía y tú aun vivías... y era feliz. Desde entonces, la felicidad ya nunca ha sido, es o será completa.

Ahora tengo que comprar el que mis ojos se cierren y Morfeo me lleve a algún lugar, en el que si tengo suerte, te puedo encontrar. Pero la suerte me esquiva.

Nada, nunca, volverá a ser igual.

Recuerdo cuando le decía a la psicóloga: "si no lo pienso, podría ser como si él siguiera vivo, y fuese uno de esos días en los que no nos veíamos... pero estaba vivo en algún lugar". No sé si ella entendía mi razonamiento que pretendía escapar de la peor pesadilla.

Si no fuera por mi hija, tu sobrina, con la que te gustaba jugar, creo que no habría salido de aquel pozo, donde ni tan siquiera el arte era un consuelo. Un año entero sin dibujar, sin pintar... y después llegaron mis muñecas tristes. No era capaz de dibujar ni tan siquiera una ligera sonrisa. Se habían ido contigo.

Trece años y cuesta ser capaz. Dicen que el tiempo todo lo cura, pero creo que hay heridas que el tiempo no puede curar. Solo con la muerte, desaparecerán.

Ya es de día... otro día más sin ti... otro día menos conmigo.

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