miércoles, 9 de agosto de 2017

Coherencia...

Tras reflexionar sobre la pregunta ¿es miedo?... sí, es miedo (por lo menos no es pánico). Pero es miedo a ilusionarse, como la última vez que lo hiciste, hace ya unos años, y que la ilusión te ciegue. Miedo a enamorarse. Eso que yo considero una terrible enfermedad que puede acabar con uno.

Habría puesto mi mano en el fuego por él... mi mano derecha, con la que pinto. Y la habría perdido. Confiaba al 100%. Y bajé del cielo en bicicleta y sin frenos.

El motivo: otras. Recuerdo el día que me dijo "tienes unos celos exacerbados". Yo los considero normales... Si te enteras que tu pareja tiene una amante, como que pones el grito en el cielo, sobre todo cuando tú sigues enamorada.

Se te cae la venda de los ojos y entonces empiezas a descubrir tantas mentiras, desde tan atrás, que no das creído lo tonta que has sido... lo inocente... lo ingenua...

Tú sin ojos para ningún otro. Y él con ojos para todas las demás.

Desde entonces pierdes toda confianza en los hombres. Dolió tanto, que ya no quieres volver a pasar por ese dolor, nunca más. Las siguientes relaciones las acabas rápido, porque ya no eres capaz de confiar en ningún hombre, y al mínimo detalle importante, adiós. Ellos no van a cambiar. He cambiado yo... han cambiado mis prioridades, y una de ellas es mantener mi corazón a salvo.

Llegas a ese momento de tu vida en el que te sientes bien sola. Tienes tu amante: la pintura... y no necesitas nada más.

Y un día descubres con asombro, que has madurado, que eres coherente... que ya no le haces caso solo al corazón. Que aunque te sientas atraída desde un primer momento... puedes controlar esa atracción y no dejarte llevar, porque ahora también te importa lo que dice tu cabeza. Y tu cabeza dice: "ten cuidado; aunque existan ojos azules, los príncipes no".

Sí, es miedo, pero también es coherencia: pensar, sentir, decir, y hacer, todo en armonía. Con lo cual, mientras la cabeza diga "ten cuidado"... habrá que hacerle caso. Al fin y al cabo, no tienes prisa, ni tan siquiera buscabas nada, y ahora te valoras lo suficiente como para ser capaz de decir que no a la tentación.

Si tiene que ser, será... pero solo cuando la cabeza diga "corramos el riesgo; puede salir bien".

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