viernes, 18 de agosto de 2017

Terrorismo

Tanta gente víctima del odio, del fanatismo, tanta, a lo largo de los años, a lo largo de la historia del mundo, y sin embargo no se aprende... y es triste... realmente triste.

El odio siembra odio y así, el mundo nunca cambiará. Solo impidiendo que el odio haga nido en nuestro corazón podremos hacer de este planeta un lugar mejor para convivir.

Mantengamos nuestra atención centrada en la cantidad de personas que no somos terroristas. Existe un inconsciente colectivo que necesita muchas personas sintiendo amor para combatir tanto odio.El odio a la primera persona que hace daño es a quien lo siente y se suma a ese inconsciente colectivo lleno de personas que odian algo o a alguien. 

El cambio comienza en uno. En que uno no sienta odio. Pongamos cada uno nuestro granito de arena y un mundo feliz dejará de ser una utopía.

(Lo siento Barcelona... mi corazón está con vosotros).

jueves, 17 de agosto de 2017

Alerta

Estoy en alerta, no sé si roja o de qué color, pero alerta.

Quizá son las experiencias de la vida, si que he debido madurar, el tener las cosas claras, o ese famoso crecimiento interior del que hablan. La cuestión es que una ya va de pies puntillas por las relaciones de pareja.

No quieres perder el norte que tanto te ha costado encontrar y que por momentos parece que vas a perder. Una parte de ti te está avisando de que te mantengas alerta, y es que siempre hay que tener en cuenta las lecciones que la vida le ha dado a una. Con lo cual, mejor despacio y con cuidado, sin perderse a una misma.

En algún momento llegaste a la conclusión de que tú eres príncipe y princesa, la pareja perfecta, y que estás completa. Y cuando conoces a alguien, tu príncipe se pone por delante para proteger a la princesa, porque él sabe de lo vulnerable que ella puede llegar a ser si entrega su amor.

El príncipe que eres, considera a su princesa lo más valioso del mundo, y la princesa confía en él porque sabe que la mantendrá a salvo. Y eso haces... mantenerte a salvo, alerta. Ahora sabes que cabeza y corazón tienen que estar de acuerdo.

Con lo cual, estoy alerta pero no se de qué color.

domingo, 13 de agosto de 2017

Presente

Solo existe el presente, y en este presente, somos tú y yo; un contigo, un conmigo, unos pasos acompasados al ritmo de nuestro corazón. Un presente, regalo, que eres tú para mí. Un presente en el que me siento comprendida en mis heridas, de las que me río por no llorarlas, y me pregunto por las tuyas para sanarlas.

Somos un presente en el que me gustaría regalarte la misma paz que yo siento al mirarte; paz que se convierte en llamas dependiendo del instante. Presente en el que los relieves de tu geografía son mi hogar, al que siempre quiero regresar.

Eres ese presente que me despierta las ganas de creer en ese futuro, que algún día será pasado a tu lado, después de ser ahora, después de ser siempre, después de ser eternidad... la eternidad que hay en tus ojos azules, azules como el cielo, azules como el mar... azules como todo aquello que representa lo celestial.

Somos un tú y yo presente, un contigo, un conmigo... haciendo camino al andar.

sábado, 12 de agosto de 2017

Contigo...

Yo que no quiero pensar y él pensando todo el tiempo. Yo, que adoro el silencio, y él que le cuesta callar. Yo que quiero fluir, y él quiere controlar. Yo que no necesito nada... nada más...

Lo miro a los ojos y no hacen falta palabras. Solo eso, mirar el cielo de su mirada, me basta para saber...  para sentir. Hablan más los ojos que párrafos que llenan libros. Quiero que lea en mi mirada tanto como yo leo en la suya. Que comprenda que el ahora no se piensa; se siente, se vive, se respira; que la mente le impide a uno disfrutar la realidad. Que comprenda que un espacio minúsculo puede ser el universo entero, y sentir esa inmensidad, esa maravilla de lo que está sucediendo. Esas estrellas llenando el cielo, ese mar en calma igual que mi alma... calma interrumpida por sus preocupaciones, cuando no hay que preocuparse, sino ocuparse sintiendo el momento, admirando el momento, amando el momento.

No existe el pasado. No existe el futuro. Cariño, solo existes tú, solo existo yo, y este instante que nos regala la oportunidad de conectar juntos más allá de los sentidos. Sentir la paz, la armonía, el amor... la comunicación no verbal... Yo quiero hablarle a tu alma con la mía. Quiero trasmitirte que todo está bien... que puedes descansar a mi lado, relajarte, porque todo está en su lugar.

No tengas miedo... solo déjate llevar. Todo es como tiene que ser, y siempre es lo mejor. No se puede controlar la corriente que lleva el río al mar. Deja que tu cabeza descanse y que tu corazón tome el timón, y entonces, seguramente, descubrirás por qué me gusta tanto perderme más allá... contigo.

viernes, 11 de agosto de 2017

Envíame una señal...

No sé si el miedo que tengo es a que él me haga daño, o que yo se lo haga a él.

Esto puede estar relacionado con eso de que todos tenemos un lado masculino y un lado femenino. Con lo cual... mi lado femenino, el que está escondido, tiene miedo a que le hagan daño... y a mi lado masculino (que protege a mi lado femenino) le preocupa hacerle daño.

No quiero dañarle.

Me pregunto que proyecta uno cuando se preocupa por dañar al otro. Quizá que dañar al otro es dañarse a sí mismo, y ese es la verdadera preocupación.

Cada persona es responsable solo de sí misma... de sus emociones... de sus miedos.

En biodescodificación, dos personas se encuentran para resolver algún conflicto complementario. La pregunta entonces es ¿de verdad aun me queda algún conflicto que resolver en estas lides, querido universo?. Jope... yo que creía que ya había aprobado la asignatura, y me podía sentir segura con mi pareja interior, o sea: yo + yo = pareja perfecta.

Yo creo que mi karma ya está al día en esto del amor ¿no?... a ver, universo, que me estoy haciendo un lío... ¿me puedes enviar la respuesta con una de esas señales tuyas?.

Yo es que no lo entiendo... no lo entiendo, en serio. ¿Qué demonios de mensaje pude enviar yo para que ocurra esto?. Sabía que iba a pasar, porque me lo dejaste claro con aquella señal, hace un mes más o menos, pero no quería creerlo... ahora va, ocurre, y me descolocas, porque realmente me parecía imposible, desde un punto de vista racional.

Yo no le quiero hacer daño a esos ojos azules tan bonitos. Y tú, querido universo, sabes que lo de tener pareja hace mucho tiempo que lo llevo mal (que la armadura le queda muy bien al príncipe que soy)... ¿en serio que tengo que aprobar esta asignatura?... yo creo que después de lo del "camino de Santiago"  me gané con creces un sobresaliente (manda eggs).

Que me veo por delante un futuro de discusiones y celos... Y yo lo que quiero es una vida tranquila, relajada, sencilla, llena de esas rutinas que me gustan, en mi compañía, con mi soledad, creando. Que ya me he acostumbrado a eso. Y ahora vas y me pones delante semejante tentación... ¡¡¡¡pero si no le gustan los animales!!!! debería estar ya diciendo que no.

Él dice que me tiene miedo... y no me extraña... hace bien en tenerme miedo. Hasta yo me tengo miedo.

jueves, 10 de agosto de 2017

Podría...

Rezo a Dios por no perderme por ti, porque podría. Podría perderme en ti y no querer encontrarme, solo encontrarte. Podría hacerme adicta a tus besos, colgarme de tus pestañas para nunca estar lejos... de esos ojos, que son cielo y mar, un horizonte por explorar.

Podría dejar la razón y hacer caso al corazón... pero tengo miedo del podría, ese que se acaba convirtiendo en poesía, que se desliza por tu piel en forma de caricias que susurran lo que calla mi silencio. 

Podría dejarme llevar, navegar o volar, por el mar y cielo de tu mirada... pero podría quedarme atrapada, y solo tú me podrías salvar.

Miedo del podría, de poder, del puedo, que se convierta en un frágil zapato de cristal, que se pueda romper en astillas que lastimen mi pie... y después no poder caminar... sin ti.

Y da miedo, da mucho miedo, tenerte enfrente y pensar que me podría enamorar. Miedo de que tus besos se conviertan en mi aliento. Miedo de querer pasar la vida mirándote... tan solo mirándote, porque tus ojos me parecen el paraíso posible en este mundo terrenal.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Coherencia...

Tras reflexionar sobre la pregunta ¿es miedo?... sí, es miedo (por lo menos no es pánico). Pero es miedo a ilusionarse, como la última vez que lo hiciste, hace ya unos años, y que la ilusión te ciegue. Miedo a enamorarse. Eso que yo considero una terrible enfermedad que puede acabar con uno.

Habría puesto mi mano en el fuego por él... mi mano derecha, con la que pinto. Y la habría perdido. Confiaba al 100%. Y bajé del cielo en bicicleta y sin frenos.

El motivo: otras. Recuerdo el día que me dijo "tienes unos celos exacerbados". Yo los considero normales... Si te enteras que tu pareja tiene una amante, como que pones el grito en el cielo, sobre todo cuando tú sigues enamorada.

Se te cae la venda de los ojos y entonces empiezas a descubrir tantas mentiras, desde tan atrás, que no das creído lo tonta que has sido... lo inocente... lo ingenua...

Tú sin ojos para ningún otro. Y él con ojos para todas las demás.

Desde entonces pierdes toda confianza en los hombres. Dolió tanto, que ya no quieres volver a pasar por ese dolor, nunca más. Las siguientes relaciones las acabas rápido, porque ya no eres capaz de confiar en ningún hombre, y al mínimo detalle importante, adiós. Ellos no van a cambiar. He cambiado yo... han cambiado mis prioridades, y una de ellas es mantener mi corazón a salvo.

Llegas a ese momento de tu vida en el que te sientes bien sola. Tienes tu amante: la pintura... y no necesitas nada más.

Y un día descubres con asombro, que has madurado, que eres coherente... que ya no le haces caso solo al corazón. Que aunque te sientas atraída desde un primer momento... puedes controlar esa atracción y no dejarte llevar, porque ahora también te importa lo que dice tu cabeza. Y tu cabeza dice: "ten cuidado; aunque existan ojos azules, los príncipes no".

Sí, es miedo, pero también es coherencia: pensar, sentir, decir, y hacer, todo en armonía. Con lo cual, mientras la cabeza diga "ten cuidado"... habrá que hacerle caso. Al fin y al cabo, no tienes prisa, ni tan siquiera buscabas nada, y ahora te valoras lo suficiente como para ser capaz de decir que no a la tentación.

Si tiene que ser, será... pero solo cuando la cabeza diga "corramos el riesgo; puede salir bien".

martes, 8 de agosto de 2017

Nada volverá a ser igual...

Está amaneciendo y estoy despierta.

Recuerdo los tiempos en que dormía y tú aun vivías... y era feliz. Desde entonces, la felicidad ya nunca ha sido, es o será completa.

Ahora tengo que comprar el que mis ojos se cierren y Morfeo me lleve a algún lugar, en el que si tengo suerte, te puedo encontrar. Pero la suerte me esquiva.

Nada, nunca, volverá a ser igual.

Recuerdo cuando le decía a la psicóloga: "si no lo pienso, podría ser como si él siguiera vivo, y fuese uno de esos días en los que no nos veíamos... pero estaba vivo en algún lugar". No sé si ella entendía mi razonamiento que pretendía escapar de la peor pesadilla.

Si no fuera por mi hija, tu sobrina, con la que te gustaba jugar, creo que no habría salido de aquel pozo, donde ni tan siquiera el arte era un consuelo. Un año entero sin dibujar, sin pintar... y después llegaron mis muñecas tristes. No era capaz de dibujar ni tan siquiera una ligera sonrisa. Se habían ido contigo.

Trece años y cuesta ser capaz. Dicen que el tiempo todo lo cura, pero creo que hay heridas que el tiempo no puede curar. Solo con la muerte, desaparecerán.

Ya es de día... otro día más sin ti... otro día menos conmigo.

Preguntas...

Suelo hacerme preguntas, y cuando creo haber encontrado la respuesta, la pregunta cambia. O cambio yo. No lo sé.

En este momento me estoy preguntando: ¿y si es miedo?. Miedo a mí. Miedo a perder la estabilidad emocional que da la soledad. Miedo a tener algo que perder.

Que me haga esta pregunta es la prueba de que debo estar madurando. Porque antes no me pensaba las cosas; las sentía y punto. Con lo bien que estaba yo en los columpios.

Pensar, en algún sentido no es bueno; puede dar lugar a la no acción por ser precavido y no arriesgar.

Si no arriesgas, no ganas, pero tampoco pierdes. Y la vida se vuelve una línea recta a la que llaman equilibrio. La experiencia te ha enseñado que en algunas cosas casi es mejor no arriesgar. Hay apuestas que son muy arriesgadas... lo arriesgado es emocionante... pero has madurado y ya casi prefieres no emoción-arte. La emoción la dejas para el arte, y todo es más seguro.

Si antes te gustaba tener pareja y que fuese tu inspiración, ahora te da miedo conocer a alguien que pueda inspirarte. Y es que a veces la inspiración sale  muy cara a la larga. Oh, sí!! también existe la inspiración del desamor... pero a esa prefiero mantenerla muy alejada.

Y así resulta que te conviertes en tu propia inspiración... porque un amor te ha hecho tanto daño, que ya te da miedo volver a apostar tu corazón (con la de loctite que gastaste en recomponerlo!!!).

Las experiencias de la vida te cambian, y te van enseñando que lo más importante es amarse a uno mismo, para que cuando una relación se acabe, no sientas que con ella se acaba tu vida. Y cuando te amas, vas y empiezas a pensar antes de actuar... debe ser que cabeza y corazón tratan de ponerse de acuerdo. Eso es coherencia. A no ser que el corazón encuentre las razones esas que la razón desconoce y lo mande todo a la porra, claro.

Así que ahora tengo una nueva pregunta que responder: ¿es miedo?.

sábado, 5 de agosto de 2017

Amor idealizado

El amor idealizado, ese de pareja, no existe. Son cuentos de princesas, tan irreales como los cuentos de hadas o dragones.

El amor no tiene categoría. El amor se siente y punto.

Otra cosa es eso del enamoramiento. Enfermedad creada para la reproducción de la especie. La atracción biológica e inconsciente. Vas, te enamoras y crees que has dado con la persona ideal, tu alma gemela, sin quien no puedes vivir, por quien respiras, y blablabla....

Es una quien idealiza a esa pareja y le otorga características que con el tiempo descubre que no posee, porque es humano, igual que yo. Y caerse del pedestal, oinsss. Ahí es cuando debería surgir el amor, el amor sin más, sin categorías. Pero ¿cuántas veces no es así?... Cada día las parejas se rompen con más facilidad (o yo las rompo con más facilidad).

Te preguntas ¿para qué pasar este trabajito, si sola se está tan bien?. Puede que sea demasiado tajante, egoísta, a saber... Pero vivir sin pareja supone ahorrarse bastantes conflictos y una libertad con el tiempo de uno que no la paga la mastercard.

Los tiempos están cambiando. El inconsciente colectivo está cambiando. Y las mujeres estamos cada vez más hartas de hacer el papel atribuido a la mujer en una relación de pareja. Creo que cada vez somos  más las mujeres que disfrutamos de nuestra soledad escogida... Y como disfrutas esa soledad, enseguida mandas al de turno a paseo, a la mínima, porque ya lo tienes claro, o igual de feliz que sola, o  na de na.

La pareja "ideal" sería un equipo de dos que se apoyan mutuamente para avanzar en la vida, conservando la independencia emocional. Aunque esto es otra teoría más. Por algún motivo, me cuesta ver la vida en pareja como algo ideal. La vida en soledad es lo que me parece ideal. Y es que, al fin y al cabo, eso de la pareja es una moda establecida por los siglos de los siglos, que no tiene porque ser el estado ideal del ser humano.


martes, 1 de agosto de 2017

Dormir...

Quisiera dormir, dormir, y dormir... estar viva para quienes me quieren viva, pero dormir. Estar viva para quienes no quiero hacer sufrir, pero dormir.

No tener que hacer absolutamente nada. Quizá pintar, escribir... pero sobretodo, dormir.

Mi amante soledad se ha vuelto aislamiento. Y ya solo me siento segura cuando duermo o cuando pinto... Escribiendo no me siento segura... mi sombra se agazapa entre las palabras.

En este momento no consigo entenderme. Y es querer esconderme debajo de la manta para no enfrentarme a mí. La lucha me tiene agotada.

Mis días ya no están llenos de risas. Ya no soy capaz de contar lo que me ocurre. Y las amistades están ahí, recibiendo mis negativas... y yo ya no sé qué ha pasado, qué me ha recluido de tal forma en mí. No lo sé. Ya no confío en mis conclusiones. Me vuelvo loca con los cambios en mi forma de pensar.

Y escapo, me escondo de los demás, porque quiero esconderme de mí, del yo que me está atormentando y no me deja reír.