jueves, 20 de julio de 2017

Pienso, luego... no hago nada de tanto pensar

Dándole vueltas a la famosa frase de Descartes: "Pienso, luego existo".
La realidad es que hay que saber pensar. Hay que saber convertir nuestro pensamiento en nuestra herramienta... no permitir que nos domine. Hay que ser selectivos con lo que se piensa. Hay que darse cuenta del poder del pensamiento en nuestra vida. Y también hay que desaprender muchos pensamientos erróneos u obsoletos según la experiencia de cada uno así se lo dicte.
Por ejemplo: hay personas que se piensan tanto las cosas antes de hacerlas que cuando se deciden, ya pasó la oportunidad... o todo lo que piensan las convence de mejor no hacerlo... y después llega ese día en el que se preguntan: "¿y si...?"... y es que en el momento tenían un "pálpito" que les decía "sí", pero el pensar los detuvo...
Estamos llenos de condicionamientos y juicios inculcados a lo largo del tiempo. Nuestro pensamiento siempre va a encontrar argumentos de sobra en contra de todo aquello que no se ciña a lo que forma parte del sistema que se nos ha enseñado.
El ceñirse al sistema preestablecido, se le llama cordura. Lo otro es rebeldía o locura. Pero si voy más allá, eso sería realmente existir... pensar menos y dejarse llevar más por el corazón, y a la porra tanto rollo sistemático. El pensamiento es el que convierte la propia existencia en un infierno por momentos.
Desgranando la palabra "corazón" nos lleva a "co-razón"... La razón está en el lado izquierdo del cerebro. El "co-razón" no está en el pecho; la capacidad de sentir, emocionarnos, intuir, crear, etc... está en el lado derecho del cerebro, al lado de la razón.
Dicen que ser coherente es pensar, sentir, decir, y hacer, todo igual... todo en armonía. Pero ¿cuántas veces hemos oído eso de las peleas entra la cabeza y el corazón?... La cuestión es que al liberarse uno de lo que dicta el sistema a nivel pensamiento, cabeza y corazón se ponen de acuerdo.
Si convertimos el pensamiento en lo consciente, y el corazón en lo inconsciente, y tenemos en cuenta que apenas tenemos desarrolladas nuestras capacidades mentales, la forma de aumentar éstas sería aprendiendo a hacer consciente nuestro inconsciente en la vida diaria.
Y no es tan difícil, lo aseguro en base a mi práctica día a día desde hace unos años. Y en base a ello, también considero que una de las asignaturas que deberían tener los estudiantes desde el principio es la de "lenguaje del inconsciente". Pero claro, tal cosa perjudicaría a un sistema que usa esos conocimientos para manipular a la masa que los desconoce.
Y nada... reflexiones mías.

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