martes, 18 de julio de 2017

Las Señales...

Hace unos años, cuando era el momento adecuado, ya que así sucede, mi vida comenzó a cambiar. Mi mente, que se había cerrado totalmente a creencias con la muerte de mi hermano, necesitó que mi hija estuviese a punto de morir para volver a abrirse.
El universo (me gusta llamarlo así a lo que sea que haya de superior) ya había puesto sus engranajes en movimiento antes de que sucediese lo de mi hija. Más o menos un año antes, había puesto en mi camino una persona que se había tomado por misión acabar con mi escepticismo. Esa persona y yo éramos opuestas... esa persona creía  con toda su alma... y mis creencias habían muerto con mi hermano. Esa persona me contaba unas cosas que ponían a prueba mi capacidad para callar mi cinismo, y se lo decía. Pero esa persona fue quien preparó el terreno y plantó la semilla, y siempre le estaré agradecida por ello y por su enorme paciencia.
La semilla fue la física cuántica... cuando mencionó esas dos palabras me sonaron genial y me puse a leer sobre ello y ver vídeos. Y todo empezó a enlazarse como los pasos de un baile perfecto. La física cuántica me llevó hasta Wayne Dyer y su película. La película me gustó tanto, que busqué conferencias de este hombre. Le oí mencionar que su próximo proyecto era UCDM y busqué al respecto, dando así con la biodescodificación y Corbera. Esto último me valía para lo de mi hija. Mi mente estaba dispuesta a hacerse experta en ello por mi hija, con lo cual, leí de todo y todos al respecto, vi conferencias, seminarios, y lo puse en prueba en mí misma. Con ya todo esto, había llegado a mis propias conclusiones, y sería la Teoría del Desdoblamiento del Tiempo de Garnier (por la cual le dieron uno de los más importantes premios de la ciencia, ya que demostró su teoría) la que acabase de reafirmarme en las conclusiones a las que estaba llegando.
Y mis conclusiones se vieron ratificadas cuando la obra de Jung vino a mí. Fue el golpe de gracia. Lo que me faltaba para que todo encajase. Este sabio de mediados del siglo pasado y su obra, para mí son una gran fuente de sabiduría, aquello que me convenció de que no me estaba volviendo loca.
Hice tantos y tantos experimentos, primero en mí misma, y cuando ya estuve segura de que era seguro, en quienes se ofrecían, que ya no hay forma de volver a ser escéptica. Y es que si estoy convencida es por todo lo que ha ocurrido... todas las pruebas que demuestran que la teoría del centésimo mono o masa crítica se cumplirá... entre otras cosas.
Con todo el tiempo invertido entre teoría y práctica, además de la meditación profunda, fue que aprendí a conectar con el inconsciente, aprendí su idioma, aprendí a traducirlo para los demás, y aprendí a usarlo como herramienta en mi vida.
Y mi vida se volvió mágica... con luces y sombras... pero llena de esa magia que le pone a un niño los ojos como platos porque está convencido de ella, de su existencia.
Llevaba un tiempo con una crisis existencialista particular que me quería decir algo... y a partir de las 0:00 del lunes 17/07/17 y a lo largo de todo el día recibí esa respuesta en forma de tantas señales, alguna tan imposible a nivel matemático en cuestión de probabilidades, que... fue un día mágico... si todos los días me siento cuidada por el Universo, ayer sentí que caminaba de su mano. Ayer me sentí bendecida.

Qué tengáis un precioso martes tod@s!!!

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